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TARTAGAL Y LOS TARTAGALENSES

DROGAS ESTIMULANTES

Estimulantes

Tradicionalmente usados para combatir la fatiga, el hambre y el desánimo, los estimulantes provocan una mayor resistencia física transitoria gracias a la activación directa del sistema nervioso central.

Estimulantes vegetales
El café, el té, el mate, la cola, el cacao, el betel y la coca son plantas que crecen en muchas partes del mundo. A pesar de que algunas de estas plantas suelen consumirse repetidas veces al día durante buena parte de la vida, son sustancias tóxicas que poseen efectos secundarios.
Los efectos de la intoxicación crónica se pueden observar en los catadores de té. Tanto los catadores británicos como los hindúes padecen cirrosis, agitación, angustia, temblores, insomnio, náuseas y vómito.
El cacao era consumido por los aztecas debido a su contenido de cafeína y de teobromina. Sin embargo, los chocolates actuales no suelen contener estos alcaloides.
El consumo abusivo de café puede causar hipertensión y gastritis, sin contar con que también contiene alquitranes cancerígenos.
Aunque los estimulantes vegetales son considerados inocuos, conviene moderar su consumo ya que se trata de sustancias tóxicas susceptibles de producir efectos secundarios nocivos.

Coca
La coca, hoja del arbusto indígena americano «Erythroxylon coca», pertenece al grupo de los estimulantes. Su consumo es ancestral en ciertas partes de Latinoamérica, donde es una práctica habitual mascar las hojas, siendo una gran mayoría de los consumidores de las zonas donde se cultiva. Su efecto sobre el sistema nervioso central es menor que los de la cocaína, dado que para extraer un gramo de esta sustancia se necesitan 160 hojas de coca. La coca es consumida mascándola con algún polvo alcalino como cenizas de vegetales o cal. También es fumada tanto sola como mezclada con tabaco y marihuana. La masticación de coca fue objeto de estudio por determinados facultativos, como CHOPRA (1958), comprobando síntomas de abstinencia, depresión, fatiga, toxicidad y alucinaciones, seguidos por NEGRETE (1967), BRUCK (1968) quienes recogían lesiones cerebrales también en masticadores que la consumían frecuentemente.

Estimulantes químicos
La cocaína
En los casos de intoxicación aguda, sus efectos, que consisten en la hiperestimulación, el aumento de la presión sanguínea y la aceleración del ritmo cardíaco, seguidos de una subestimulación, con parálisis muscular y dificultades respiratorias, puede terminar en un colapso cardiocirculatorio.
La pasta base de la coca mezclada con bicarbonato sódico es conocida con el nombre de crack, que es mucho más tóxico que el clorhidrato de cocaína. Aunque no se dispone todavía de estudios sobre su uso, efectos secundarios y contraindicaciones, se sabe que existen numerosas víctimas mortales por sobredosis de esta sustancia.
La cocaína es un alcaloide contenido en las hojas del arbusto «Erythroxylon coca» siendo químicamente un derivado de la latropina. Es un estimulante cerebral extremadamente potente, de efectos similares a las anfetaminas. Además, es un enérgico vasoconstrictor y anestésico local, siendo absorbido por las mucosas nasales cuando se la aspira, se metaboliza en el hígado y se elimina por la orina. Fue usada inicialmente para el tratamiento de trastornos respiratorios y depresivos. Por su efecto analgésico, se usó en intervenciones quirúrgicas. Posteriormente se empleó con fines militares por su efecto vigorizante y el componente de agresividad que otorga. A comienzos del Siglo XX comienza a consumirse por aspiración nasal. En esta época, eran prácticamente desconocidos sus efectos perjudiciales por lo que estaba presente en las fórmulas de bebidas, jarabe contra la tos, lociones capilares, y hasta cigarrillos. En 1909 existían en EE.UU. más de 70 bebidas registradas con componentes de cocaína, lo que incrementó la producción en los países donde se cultivaba coca, fundamentalmente Perú. Los estudios del uso de cocaína comenzaron, con FREUD, al que siguieron HEMMOND (1887) y BOSE (1902), los cuales encontraron sintomatología aguda y crónica en el consumo. Recientemente, en la década de 1980, los experimentos sobre patrones de consumo y cantidades certificaron sus efectos sobre la adrenalina, muy relacionada con la agresividad. En las dos últimas décadas hubo un enorme incremento en la cantidad de personas adictas a la cocaína, resaltándose como dato significativo la adicción simultánea a otras sustancias. Las consecuencias de su consumo son complejas, involucrando daños de muy diversa índole: cerebrales, sociales, familiares, medioambientales, etc.
La cocaína estimula el sistema nervioso central, actuando directamente sobre el cerebro. Sus efectos fisiológicos inmediatos son: sudoración, aumento en la potencia muscular, midriasis, incremento de actividad cardíaca y presión sanguínea, dilatación de los vasos sanguíneos periféricos, convulsiones, aumento en el ritmo respiratorio y de la temperatura corporal. Estos síntomas pueden provocar la muerte por paro cardíaco o fallas respiratorias. Además se presentan irritaciones y úlceras en la mucosa nasal. Comúnmente causa congestión nasal, que puede presentarse o no con secreción liquida. El uso por vía inyectable expone al adicto a infecciones de SIDA, hepatitis B y C, y otras enfermedades infectocontagiosas. La infección con el HIV puede producirse por la transmisión directa de virus al compartir agujas y otros dispositivos contaminados. Además, puede producirse indirectamente por transmisión prenatal a un niño cuya madre está infectada con el HIV. El uso y abuso de drogas ilícitas, incluyendo el crack y la cocaína, se han convertido en el principal factor de riesgo de contagio con el virus HIV. Sumado a ello, la hepatitis C se está difundiendo rápidamente entre los adictos que se inyectan; el índice de infección varía entre el 65 y el 90 por ciento en este grupo de personas, de acuerdo al país. Hasta hoy, no se ha descubierto una vacuna contra el virus de la hepatitis C, y el único tratamiento disponible es caro, muchas veces infructuoso, y con serios efectos colaterales.
La cocaína es una droga extremadamente adictiva, cuyos efectos se perciben en un lapso de 10 segundos y duran alrededor de 20 minutos. Actúa directamente sobre los centros cerebrales encargados de las sensaciones del placer. Dada su alta capacidad de producir daños y hasta destrucción celular, las sensaciones que eran placenteras en sujetos recién iniciados se convierten en efectos desagradables como agitación, llanto, irritabilidad, alucinaciones visuales auditivas y táctiles, delirio paranoide, amnesia, confusión, fobias o terror desmedido, ansiedad, estupor, depresión grave y tendencias suicidas. Los efectos psíquicos reconocidos por la mayoría de los autores y recogidos en publicaciones recientes incluyen euforia, inestabilidad, aumento de la comunicación verbal y de la seguridad en uno mismo, inquietud, anorexia, insomnio e hipomanía. El adicto experimenta pérdida de interés e imposibilidad de sentir placer ante la falta de la sustancia. Así, la cocaína se convierte en el único objetivo y motivo en la vida del adicto, desplazando todo tipo de sentimientos. La relación con los fenómenos criminales son expresamente citados por los autores, asociándose su consumo a la predisposición al delito.
La cocaína es consumida por muy variados tipos de sujetos y motivos. Existe un patrón de consumo recreativo, al estilo del alcohol, presentando una ingesta controlada de la sustancia: es el caso de quienes ingieren la droga ocasionalmente cuando se les ofrece. Se diferencian radicalmente de adictos habituales, quienes desarrollan tolerancia y necesitan de mayores dosis para alcanzar iguales resultados. A esta situación puede llegarse por causas diversas pero siempre relacionadas con factores sociales y ambientales determinantes. La adicción a la cocaína posee condicionantes que la desencadenan, que pueden ser el reforzamiento de una personalidad insegura, que recibe un apoyo en el estímulo del tóxico. En lugar de tratar este déficit patológico con antidepresivos o fármacos estabilizadores del estado de ánimo se recurre a una vía aparentemente rápida. Dado que los efectos de la cocaína sobrepasan su punto álgido a los treinta minutos, el individuo precisa varias dosis durante el día para alcanzar cierta estabilidad emocional y evitar el efecto disfórico que la propia droga ocasiona luego de varias horas desde la ingesta.

Cocaína y desarrollo embrio-fetal
El uso de cocaína es altamente susceptible de producir daños irreparables en recién nacidos, cuyas madres mantuvieron su adicción durante el embarazo. Esto último hizo que algunos Estados de los Estados Unidos de América obliguen a las adictas embarazadas a realizarse tratamientos forzosos con privación de libertad mientras dura el embarazo. Aún se desconoce la total extensión de los efectos de la exposición prenatal a la cocaína, pero los estudios científicos indican que estos bebés nacen prematuramente e insuficientemente desarrollados: con menor peso, diámetro craneal inferior y menor longitud. La determinación exacta de las consecuencias para el recién nacido es compleja, y varía de acuerdo a la droga que fue consumida por la madre. Sumado a ello, se sabe estadísticamente que las madres adictas a la cocaína abusan de otra u otras sustancias. El cuadro se complica al considerar la cantidad y variedad de drogas consumidas, la falta de cuidados prenatales, el status socioeconómico, la exposición a enfermedades infectocontagiosas, otros problemas de salud, pobre alimentación, y muchos otros factores que intervienen directamente sobre la salud del feto y el recién nacido. Se ha descubierto que la exposición a la cocaína durante el desarrollo fetal puede provocar retrasos y otras deficiencias mentales, como así también imposibilidad de mantener la atención y la concentración por períodos de tiempo mínimos como para permitir el aprendizaje. A pesar de la gravedad de las lesiones y trastornos sufridos por estos niños, las modernas técnicas de tratamiento permiten una recuperación significativa. De cualquier forma, es un hecho que estos datos y avances son sólo paliativos, y no pueden tomarse como 100% eficaces.

La cocaína estimula el sistema nervioso central. Sus efectos inmediatos incluyen:

  • dilatación de las pupilas

  • aumento de la presión sanguínea,

  • del ritmo cardiaco y respiratorio

  • aumento en la temperatura del cuerpo

  • Su uso ocasional puede producir...

  • congestión o drenaje de la nariz

  • ulceración de la membrana mucosa de la nariz

  • La inyección de cocaína con equipo contaminado puede producir SIDA, hepatitis y otras enfermedades.

El uso crónico de esta droga causa los siguientes síntomas en el organismo en adición a los efectos arriba mencionados:

  • dolor abdominal

  • nauseas

  • vómitos

  • respiración irregular

  • convulsiones

  • paro cardiaco

La mezcla de cocaína con heroína, conocida como "speedball", puede causar la muerte.
La cocaína es una de las drogas más adictivas que hay, ya que su efecto, aunque fuerte, es de corta duración. El Crack es extremadamente adictivo.

Crack
También denominado "cocaína del pobre", acarrea un grave riesgo social y sanitario, por la dependencia que provoca y los efectos nocivos que ocasiona en el organismo. Se obtiene de la maceración de hojas de coca con kerosene y compuestos sulfurados, que lavada posteriormente con ciertos elementos volátiles, se convierte en el clorhidrato de cocaína. La denominada base es un tóxico de mayor potencial nocivo que la cocaína, posee impurezas que impiden su administración endovenosa. Se ingiere por inhalación, lo que conlleva lesiones en la mucosa nasal y en el aparato digestivo. También se consume fumada en cigarrillos o pipas diseñadas al efecto.
La intoxicación por esta sustancia implica cuadros delirantes seguidos de procesos depresivos intensos. Sus consecuencias nocivas sobre el organismo son equiparables a las de las anfetaminas administradas por vía endovenosa, desestructurando la personalidad, y colocándola en una adicción compulsiva. Las lesiones orgánicas son evidentes e irreversibles. Usualmente, los adictos crónicos o aquellos que llevan varios meses con ingestas de relevante cantidad y de forma continuada, sufren patologías mentales graves y crónicas como demencia o paranoia. Las lesiones en el cerebro son irreversibles.

Las anfetaminas
Fueron sintetizadas por primera vez entre la última década del siglo XIX y la primera del siglo XX. Los primeros experimentos clínicos se iniciaron hacia 1930, y desde 1935 se comercializó con gran difusión en el Reino Unido, Francia y Alemania. Durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizada indiscriminadamente por todos los bandos, dado el carácter euforizante que contiene la sustancia y la agresividad otorga.
Las anfetaminas fueron utilizadas como estimulantes, luego en forma de inhalaciones para el tratamiento de catarros y congestiones nasales, más tarde como píldoras contra el mareo y para disminuir el apetito en el tratamiento de la obesidad y, finalmente, como antidepresivos.
Presentan una elevada tolerancia, que produce habituación y necesidad de dosis progresivamente más elevadas.
El consumo de este excitante está ampliamente extendido y distribuido por todas las clase sociales. A diferencia de lo que sucede con la cocaína que la consumen preferentemente los sectores medios y altos, las anfetaminas son consumidas tanto por ejecutivos que pretenden sobreexcitación como por amas de casa que buscan un anoréxico para sus dietas o por estudiantes que preparan exámenes. Al incidir en el sistema ortosimpático causan hipertensión, taquicardia, hiperglucemia, midriasis, vasodilatación periférica, hiperpnea, hiporexia, etc. El estado de ánimo del adicto oscila entre la distrofia y la hipomanía, así como ansiedad, insomnio, cefalea, temblores y vértigo. Pueden aparecer cuadros depresivos y síndromes paranoides anfetamínicos. A dosis normales, sus efectos varían de acuerdo al individuo y las condiciones de ingesta. Pueden producir efectos placenteros, hiperactividad y sensación desbordante de energía, pero también causan temblor, ansiedad irritabilidad, ira inmotivada y repentina y trastornos amnésicos e incoherentes. En la última fase se describen depresión, cuadros paranoides y delirios paranoides, alucinaciones y trastornos de conducta. El consumo de anfetaminas puede conducir a actuaciones agresivas, al igual que los barbitúricos y el alcohol, por su gran efecto euforizante, unido a un descontrol en los instintos inhibitorios. Tales situaciones se producen cuando las dosis suministradas, generalmente por vía endovenosa, superan los 2 gr. Está demostrado un mayor potencial en las anfetaminas que en la cocaína, tanto en su punto más álgido como en la duración de los efectos. Reacciones muy graves se producen al consumirlas con barbitúricos en el conocido fenómeno de la pluritoxicomanía. Tomadas en dosis importantes son causantes de confusión, tensión, ansiedad aguda y miedo. También pueden precipitar psicosis paranoide en sujetos no psicóticos. La psicosis anfetamínica desarrollada por el sujeto se asemeja a la psicosis paranoica y a la esquizofrenia paranoica.

El consumo de anfetaminas produce en el cuerpo los siguientes síntomas:

  • acelera el ritmo cardiaco y pulmonar

  • dilata las pupilas

  • reduce el apetito

  • produce sequedad en la boca

  • sudores

  • dolores de cabeza

  • pérdida de visión

  • mareos

  • insomnio

  • ansiedad

  • A largo plazo y/o usadas en dosis elevadas, ocasionan:

  • temblores

  • pérdida de coordinación

  • colapso físico

  • daño a riñones y tejidos

  • depresión

  • malnutrición

  • aumento repentino de presión sanguínea que puede producir la muerte por ataque, fiebre muy alta o insuficiencia cardiaca.

Es adictiva porque el organismo la asimila y crea tolerancia a la droga, lo que ocasiona que el usuario necesite cada vez mayor cantidad para lograr la misma nota estimulante.

Café, té, colas
Son estimulantes del Sistema Nervioso Central , cuya sustancia activa es la cafeína. Los efectos buscados por el consumidor es el aumento de la agudeza mental. Sus efectos a largo plazo pueden ser el agravamiento de problemas orgánicos. No son adictivas físicamente, pero sí psicológicamente.

DROGAS 2º PARTE: CLASIFICACIONES

 3. Clasificación de las drogas

Según su grado de dependencia
Drogas Duras
Las drogas "duras", son aquellas que provocan una dependencia física y psicosocial, es decir, que alteran el comportamiento psíquico y social del adicto, como el opio y sus derivados, el alcohol, las anfetaminas y los barbitúricos.

Drogas Blandas
Son las que crean únicamente una dependencia psicosocial, entre las que se encuentran los derivados del cáñamo, como el hachís o la marihuana, la cocaína, el ácido lisérgico, más conocido como LSD, así como también el tabaco.
Esta división en "blandas" y "duras" es cuestionada por muchos estudiosos del tema ya que consideran que se podría sugerir con ella que las "duras" son malas y, por consiguiente, las "blandas" son buenas o menos malas y no es así, ya que a partir de determinadas dosis y según la forma de ser administradas, las drogas "blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las "duras".
Hay que tener presente que a partir de determinadas dosis las drogas denominadas "blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las consideradas "duras".
La dependencia es el estado del individuo mediante el cual crea y mantiene constantemente un deseo de ingerir alguna substancia. Si éste deseo se mantiene por mecanismos metabólicos y su falta crea un síndrome de abstinencia, se denomina dependencia física. Si la dependencia se mantiene por mecanismos psicosociales, suele definirse como dependencia psíquica o psicosocial.
Desde un punto de vista farmacológico, las drogas se dividen en narcóticos, como el opio y sus derivados la morfina, la codeína y heroína; estimulantes, como el café, las anfetaminas, el crack y la cocaína, y alucinógenos, como el LSD, la mezcalina, el peyote, los hongos psilocibios y los derivados del cáñamo, como el hachís.

DROGAS: 1º PARTE

1. Introducción

La drogadicción es una enfermedad que tienen su origen en el cerebro de un gran número de seres humanos. La enfermedad se caracteriza por su cronicidad o larga duración, su progresión y las recaídas.
Se debe entender que el adicto seguirá siendo un adicto mientras viva, es decir, que el individuo se rehabilita para poder vivir sin consumir la droga y, de allí en adelante, éste será un adicto en remisión, no estará usando la droga, pero para mantenerse en ese estado de abstinencia o remisión no podrá bajar la guardia.

2. Las Drogas

Son aquellas sustancias cuyo consumo puede producir dependencia, estimulación o depresión del sistema nervioso central, o que dan como resultado un trastorno en la función del juicio, del comportamiento o del ánimo de la persona.
El término drogas visto desde un punto de vista estrictamente científico es principio activo, materia prima. En ese sentido droga puede compararse formalmente dentro de la farmacología y dentro de la medicina con un fármaco, es decir que droga y fármaco pueden utilizarse como sinónimos. Los fármacos son un producto químico empleado en el tratamiento o prevención de enfermedades. La farmacología es la ciencia que estudia la acción y distribución de los fármacos en el cuerpo humano. Los fármacos pueden elaborarse a partir de plantas, minerales, animales, o mediante síntesis.
Existe una segunda concepción que es de carácter social, según ésta las drogas son sustancias prohibidas, nocivas para la salud, de las cuales se abusan y que en alguna forma traen un perjuicio individual y social.
Como se ve, un elemento importante es la intencionalidad y el propósito de alterarse mentalmente en algunas de las formas, ya sea deprimiéndose, alucinándose o estimulándose. Luego nos queda el problema dónde actúan estas sustancias, ya que todas estas drogas tienen un elemento básico en el organismo que es el sistema nervioso central el cual es la estructura más delicada y el más importante que tiene el ser humano, y si estas sustancias actúan sobre esas estructuras dañándolas, perjudicándolas, indudablemente que van constituir un elemento grave y peligroso para la colectividad; para la salud individual y lógicamente para la salud pública.

Anticoncepción y VIH-Sida

Anticoncepción y VIH-Sida

Mujeres y varones tenemos derecho a tomar decisiones libres respecto a la salud reproductiva y a la vida sexual.

La salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgo de procrear. Ello supone decidir respecto a si tener o no tener hijos, el número de hijos y el intervalo entre sus nacimientos, y disponer de la información y los medios necesarios para hacerlo, así como de condiciones económicas, sociales y culturales que hagan posible decisiones libres y seguras. También implica el ejercicio de la sexualidad y la orientación sexual, libre de discriminación, coacción o violencia, así como el acceso a la información sobre el cuerpo y a la educación sexual.

La salud sexual y reproductiva en las mujeres y varones que viven con VIH se presenta como una experiencia compleja que incluye aspectos biológicos, subjetivos, sociales, de género y culturales. La misma adquiere mayor relevancia si se considera que el grupo más afectado por la infección se concentra en las edades en que las personas deciden y padecen los procesos relativos a la función reproductiva.

La primera recomendación para una persona que vive con VIH es la de utilizar siempre el preservativo en sus relaciones sexuales, ya sean con personas seropositivas o no. El uso del preservativo no sólo evita la transmisión del virus, sino que previene a la persona afectada de nuevas reinfecciones.

A pesar de ser la forma de cuidado sexual más efectiva para la prevención del virus y de haberse intensificado su divulgación a partir de la visibilidad de la mujer en la epidemia, el preservativo aún presenta obstáculos o dificultades para su uso, principalmente en la población femenina.

En el caso de mujeres o parejas infectadas por el VIH es preciso brindar un modelo de cuidados anticonceptivos que no tenga al preservativo como única opción. Se debe presentar un abanico de posibilidades que vaya desde la máxima protección (usar preservativo siempre) a alternativas que no garantizan la protección de las ETS y el VIH pero sí la anticoncepción.

Por ello, se plantea la necesidad de llevar adelante acciones de salud, denominadas de "doble protección", que incluyan de un modo sistemático la prevención de embarazos no programados y prevención de ETS y VIH.

¿Qué es la doble protección?
Hablamos de "doble protección" cuando se utiliza regularmente (todos los días) un método anticonceptivo y además un preservativo para cada una de las relaciones sexuales como modalidad de protección. Para esto, cada pareja debe recibir información y asesoramiento de las variadas opciones anticonceptivas en la consulta con su médico/a de confianza además de promover el uso del preservativo.

Cuidados en las mujeres que viven con VIH o que tienen parejas que viven con VIH:

  • Para aquellas personas que desean tener hijos es necesario que puedan contar con el asesoramiento adecuado para poder tomar decisiones con la mayor información posible para evitar la transmisión del virus al bebé.
  • Para aquellas personas que deciden no tener hijos existen distintas posibilidades sobre el uso de métodos anticonceptivos que se adecuan a cada situación en particular.

¿Cuáles son los métodos anticonceptivos más seguros y eficaces?

Métodos hormonales: Pueden ser orales (pastillas o píldoras) o inyectables. Son usados por la mujer y existen diferentes tipos y nombres comerciales.
Para su indicación se requiere siempre consultar al médico/a ya que el uso de los métodos hormonales será aconsejado o no, según si la persona infectada por el virus esté realizando tratamiento antirretroviral o no.

Dispositivo Intrauterino (DIU)
Es un método reversible y muy seguro para evitar quedar embarazada. Debe ser colocado por el médico/a a la mujer ya que la indicación para su uso depende de la situación de cada mujer afectada por VIH.

SIDA: DISCRIMINACION

La discriminación, como seguramente muchos lectores coincidirán, es una problemática que atraviesa fuertemente la realidad de las personas afectadas por el VIH-Sida si bien es un rasgo que caracteriza a nuestra cultura en las últimas décadas y que a la vez es una característica de los discursos hegemónicos que cotidianamente nos invaden.

Poder iniciar trabajos en las aulas tendientes a problematizar y buscar dar algunas respuestas transformadoras, dentro de las posibilidades del contexto en el que realizamos la tarea constituirá un fuerte desafío para las prácticas educativas. Sobre todo para aquellas que busquen superar los enfoque más tradicionales de lectura e interpretación de normativas que rigen en nuestro país y en el mundo, tales como La Constitución Nacional, Pactos y Convenciones Internacionales de Derechos Humanos y Leyes antidiscriminatorias,.

Reconocer su existencia, su jerarquía jurídica, poner a los alumnos en contactos con las mismas, provocar en ellos, sobre todo en los adolescentes análisis críticos y debates sobre las normas en sí, sobre los momentos en que fueron dictadas, en qué contextos y su relación con la realidad que buscan abordar es un paso necesario. En este momento, compartir con los estudiantes lecturas sobre aquellos artículos más puntuales referidos a la discriminación, existentes en la Ley Nacional de Discriminación, Ley Nacional de Sida o en la Ley Provincial, u otros más cercanos a la realidad educativa tales como La Declaración Consensual sobre el Sida en las Escuelas o el Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT sobre el VIH-Sida en el mundo del trabajo podrán ayudar a elaborar un marco teórico mínimo, construido por los estudiantes con el cual acercarse a investigar cuestiones que ponen en tensión la vigencia de los Derechos Humanos y específicamente de las personas afectadas por la epidemia del Sida.

Las lecturas, el acercamiento a materiales audiovisuales, las entrevistas a integrantes de organizaciones que trabajan brindando servicios o atención médica (ONG/ OG), el contacto con personas que trabajan en prevención y en especial con jóvenes de la misma edad que se han capacitado para intervenir en sus comunidades - los Jóvenes de Ofes o del Programa Municipal de Sida, como podrá conocerse en este CD- permitirá a los estudiantes visualizar otras prácticas, otros saberes, otras miradas disciplinarias de menor acceso a las instituciones educativas. La Antropología, la Psicología, el trabajo Social y Comunitario de diferentes actores sociales ofrecerá herramientas valiosas que luego, re-trabajadas en las aulas podrán dar lugar a muestras que superen el enciclopedismo, el exceso de información, posibilitando propuestas que incorporen lo lúdico, la capacidad expresiva y artística que caracteriza con diferentes matices a todos los sujetos. Recrear en dramatizaciones, en cuentos, en un panel de "expertos", en un micro radial situaciones como, la discriminación de un compañero por estar infectado, de un trabajador , de algún miembro de su familia, de chicas o chicos que trabajan en la calle o que se prostituyen por citar algunos ejemplos, permitirá debatir, asumir diferentes posiciones, analizar los valores que se sostienen en las mismas, buscar la integración, la inclusión de las personas o descubrir como podemos reproducir hábitos, expresiones que muchas veces refuerzan cotidianamente la discriminación , la intolerancia y los prejuicios.

Diferentes situaciones de desigualdad que aparecen generalmente asociadas a los sectores más desprotegidos de la sociedad que demandan urgentes y variadas acciones para contrarrestarlas a nivel de los grupos, instituciones y del Estado. De aquí la inclusión de algunas técnicas que podrán leerse en esta guía y que podrán ser tomadas como ayuda en el diseño de proyectos de aula o institucionales que puedan sostenerse y recrearse en el tiempo buscando producir mejoras en la cultura institucional.

Asimismo, quizás lo más valioso, de poder elegir y guiar a los alumnos a realizar trabajos de investigación-acción en la comunidad sobre diversas formas de manifestación de la discriminación social y de las personas o familias afectadas más directamente por el Sida sea la posibilidad de poder ver con sus pares otras realidades económicas-sociales-laborales, diferentes formas de ser y de actuar en comunidad y de comprometerse en problemas sociales que afectan a sus semejantes. Las leyes podrán especificar las diferentes formas de discriminación social, los recursos jurídicos para anteponer frente a casos de discriminación, también permitirán sancionar y dar penas a los infractores -responsabilidad ineludible del Estado-; pero la riqueza de poder ver y sentir a otro ser humano, hombre, mujer, joven que se compromete, que trabaja, que estudia, que comparte sus experiencias, seguramente que tendrá una dimensión existencial con más posibilidades de ser perdurable en la formación de la personalidad de los estudiante y de su comportamiento ético y comunitario.

Una enseñanza centrada en los Derechos Humanos requiere de un enfoque amplio que podrá partir de casos específicos de violaciones o cuestiones que tensionan su vigencia para promover hábitos y valoraciones orientados a la formación de una sociedad más humana y más justa.

Prevencion en Establecimientos Educativos

LA PREVENCION DEL VIH-Sida Y LA ESCUELA

Promover la salud y trabajar la prevención del VIH-Sida en la escuela no significa sumar una nueva asignatura ni aumentar las exigencias al docente en cuanto a tiempo de trabajo. Más bien significa:

  • acompañar a los alumnos en su proceso de crecimiento y de apropiación de recursos para enfrentar los riesgos y los problemas del mundo actual.
  • integrar a la comunidad educativa a una dinámica que la actualice y la convierta en más eficaz para comprender, escuchar, contener y procesar conjuntamente las demandas actuales de sus alumnos.
  • transformar la escuela en una herramienta para actuar contra las desventajas socioculturales. La desigualdad no se expresa únicamente en la distribución inequitativa de los recursos materiales. Es mucho más profundo, aunque se suela percibir menos, el deterioro y la desigualdad de recursos simbólicos (acceso a la información, capacidad para procesar los problemas y desplegar conductas activas y lúcidas para enfrentar las contingencias y los riesgos de la vida actual). La escuela puede atenuar y reparar las pérdidas simbólicas propias de las inclusiones deshumanizantes de miles de niños y jóvenes.

Los dos aspectos centrales de la escuela en la perspectiva tradicional eran el proceso de enseñanza-aprendizaje y el proceso de socialización. Ambos aparecen hoy conmovidos, interferidos y alterados en su despliegue por cambios en la cultura contemporánea. La pérdida, no visualizada, de ese lugar imaginario que situaba a la escuela como centro del proceso de aprendizaje y como principal instancia socializadora después de la familia produce confusiones y desconcierto en los docentes. Se ha operado un corrimiento que ha deconstruído ese lugar imaginario y su caída produce consecuencias que se manifiestan en dos planos, en el de los comportamientos, por un lado y en el del rendimiento de los alumnos, por el otro. Su expresión habitual se da como:

  • rebeldías e indisciplinas de variada índole, difíciles de contener con los recursos disciplinarios tradicionales
  • apatía, aburrimiento y falta de interés para incorporar contenidos y "saberes" transmitidos por el docente que despliega el programa de "su materia".

Pero la escuela no debiera ser sólo transmisora sino también transformadora, ya que debe apuntar a posibilitar la participación, el protagonismo, el análisis crítico y la creatividad de los sujetos de la educación (docentes y alumnos).

En el plano de los procesos de salud/enfermedad la escuela puede propiciar que el aprendizaje que se realice sea significativo, que se establezca un correlato entre los distintos campos del saber y los problemas sanitarios del mundo actual. Para ello es necesario que el aprendizaje que se realice sea reflexivo. Que se estimule la vinculación entre las nuevas informaciones y las experiencias, hechos y problemas no totalmente conocidos o abordados todavía insuficientemente.

Una de estas problemáticas de salud de especial significación en la sociedad actual es la referida a la epidemia del VIH-Sida, caracterizada como uno de los desafíos sanitarios más acuciantes y tema prioritario en la agenda de problemas del mundo contemporáneo. Este rebasa las estrechas fronteras del campo bio-médico. Su articulación con la sexualidad lo instala en un terreno tensional donde interfieren concepciones valorativas, usos, tradiciones y costumbres sociales, apreciaciones morales y religiosas, diferencias culturales de los grupos que integran nuestra sociedad, confrontaciones con prácticas de diferentes generaciones, conflictos legales, laborales, actitudes discriminatorias y prejuiciosas.

Hoy existe coincidencia mundial en caracterizar al tema del Sida como un problema social complejo y en centrar las acciones más significativas para enfrentarlo en el plano de la prevención. Esta decisión internacional ha sido expresamente ratificada por las Naciones Unidas, que recientemente le destinó una reunión específica abordando a este tema en forma excluyente.

Su tratamiento en el ámbito educativo, entonces, no podrá reducirse al enunciado de las características virales de la enfermedad o a la repetición de las vías de contagio.

Todo esto hace años que se difunde como información y pese a ello la continuidad de la epidemia nos alecciona sobre la insuficiencia de la estrategia informativa aunque sólo fuera como barrera al avance de los contagios.

El conocimiento y la información son recursos poderosos. La educación se nutre de ellos, los despliega, los produce, los recrea. Pero, a veces, también los mutila o adormece. Esto sucede cuando la rutina de la repetición reduce la eficacia de la práctica educativa.

Abordar un problema complejo como el VIH-Sida desde la escuela constituye un fuerte desafío porque plantea exigencias, ya que obliga a romper con perspectivas reduccionistas que circunscriben al docente a los contenidos conceptuales de sus respectivas disciplinas. Pero también puede ofrecer posibilidades nuevas en la medida que estimule los intercambios, el despliegue de otros saberes, de otras concepciones y abordajes que no son habituales.

Conformar dispositivos que posibiliten el abordaje preventivo del VIH-Sida en la escuela constituye nuestro objetivo. Desde hace años nuestra labor en el Area Educación del Programa Municipal de Sida ha consistido en trabajar en esta dirección, sustentando nuestra tarea en el respeto de las diferencias y en el estímulo a la participación y compromiso de docentes y alumnos.

Haciendo hincapié en la concepción que sostiene que el abordaje de los problemas sanitarios en general y del VIH-Sida en particular no es sólo una tarea de "expertos" o "especialistas" sino una construcción conjunta con todos los actores sociales de la comunidad educativa, convocamos a los directivos y docentes a trabajar juntos para elaborar estrategias de abordaje que resulten productivas y adecuadas a las características de la población que asiste a cada establecimiento de enseñanza.

SIDA: Estadísticas y Epidemiología en Argentina

SITUACIÓN DE LA EPIDEMIA EN LA ARGENTINA

Características Nacionales de la epidemia de Sida. Octubre 2004

N° de enfermos acumulados al 15-09-200426.832
% de enfermos usuarios de drogas inyectables34.0 %
% de enfermos de hombres que tienen sexo con hombres18.7 %
% de enfermos en personas con prácticas heterosexuales 29.1 %
% de enfermos por transmisión vertical%
Edad media de los enfermos (2003)Hombres: 36 años
Mujeres:34 años
Razón  hombre / mujer (2003)3 : 1
Boletín sobre el Sida en la Argentina, Año XI, N° 23, Octubre 2004. Programa Nacional de Lucha contra los Retrovirus del Humano, Sida y ETS. MSAS

Estos datos pueden complementarse con los siguientes:

Nº estimado de adultos y niños viviendo con VIH-Sida a fines del 2003120.000
Nº estimado de muertes por Sida durante el año 20021528

SIDA 3º PARTE: LAS ETAPAS

¿Cuáles son las etapas de la enfermedad?
Podríamos definir tres etapas bien caracterizadas:

  • a) Primoinfección
  • b) Fase de Latencia Clínica o Intermedia o Asintomática.
  • c) Sida

¿Qué significa primoinfección?
La etapa en la cual el virus ingresa al organismo, es llamada Primoinfección, y puede manifestarse clínicamente a los 30-45 días de la entrada del virus. El paciente presenta en el 30-70% de los casos, un cuadro similar al gripal o bien con fiebre, ganglios en diferentes partes del cuerpo y una erupción en la piel. Este cuadro aparece al cabo de 2-3 semanas de la entrada del virus. Lo habitual es que este cuadro pase desapercibido. La importancia de este cuadro es que si se llegara a detectar, abre la posibilidad de un tratamiento temprano con muy buenas perspectivas a largo plazo.

Los análisis convencionales detectan anticuerpos, y pueden ser negativos en presencia de este cuadro. Habitualmente se positivizan entre los 20 y 40 días de la entrada del virus al organismo pero a veces demoran hasta 6-9 meses en aparecer. Esta "ausencia " de anticuerpos marcadores de la infección en presencia de la misma es lo que se denomina como "ventana serológica" o "período ventana". Este período puede ser estudiado con nuevas técnicas de laboratorio y resolver situaciones de importancia diagnóstica (ej en un recién nacido de madre infectada)o epidemiológica(evitar nuevos contagios).

¿Cómo es la fase de Latencia Clínica?
Se llama así porque el paciente no tiene síntomas, y goza de "aparente" buena salud. Pueden transcurrir varios años en esta etapa. Las personas desarrollan habitualmente una vida normal sin menoscabo de su rendimiento personal en actividades laborales, intelectuales ni sexuales. La trascendencia epidemiológica de esta etapa está en que las personas pueden transmitir el VIH a otras sin saber que lo están haciendo, por cualquiera de la vías mencionadas. Sólo pueden llegar a saber que se hallan infectadas si se realizan voluntariamente una prueba de detección del VIH.

El sistema inmunitario del huésped consigue al inicio de esta etapa un cierto control de la replicación viral estableciéndose un equilibrio dinámico entre la replicación viral y las defensas del infectado. Sin embargo los ciclos replicativos del virus suelen ir agotando y erosionando progresivamente el Sistema Inmune y condicionar al cabo de 8-10 años la aparición de enfermedades oportunistas.. Esto ocurrirá en más del 80% de las personas si no hubiera un tratamiento antirretroviral, ya que el mismo puede detener el deterioro inmunológico.

¿Cómo es la fase de Sida?
Los virus invaden y destruyen linfocitos en forma diaria. Esta pérdida progresiva en cantidad y calidad de nuestras defensas lleva a un agotamiento progresivo del mismo, y que sin tratamiento, llevará casi inexorablemente a la aparición del Sida, que tiene un pronóstico de vida muy grave.

Aproximadamente el 80% de las personas infectadas por el VIH evolucionarán a Sida en un plazo de 8-10 años, siempre y cuando no reciban tratamiento. Esta etapa, puede comenzar con un Sindrome denominado "Complejo relacionado al Sida" donde aparecen diarreas abundantes, pérdida de peso, fiebre inexplicable y/o aparición de ganglios palpables en diferentes partes del cuerpo. Luego de este período, si no hubiera tratamiento, aparecerán las enfermedades marcadoras del Sida, que tienen una elevada mortalidad asociada. El 20% restante de los pacientes son los denominados " progresores lentos": son pacientes que por diversos motivos no progresan a Sida, sin embargo existe consenso científico para beneficiarlos con el tratamiento y evitar el deterioro inmunológico.

¿Qué enfermedades definen al Sida?
Existen 26 enfermedades infecciosas y neoplásicas denominadas oportunistas. Este término obedece, a que son enfermedades que no aparecerían si nuestras defensas estuvieran intactas. El VIH al dañar las defensas, permite por ejemplo, que determinados gérmenes encuentren "la oportunidad" para desarrollarse, y por ello se denominan enfermedades oportunistas.

¿Cuáles son las principales enfermedades oportunistas en nuestro país?

  • La tuberculosis es la enfermedad oportunista más frecuente. Preferentemente localiza en el pulmón aunque en estos pacientes puede tener otras localizaciones.
  • La Neumonía por Pneumocistis Carini suele ser la enfermedad de debut del Sida, mas frecuente.
  • Lesiones cerebrales por el parásito Toxoplasma.
  • Infecciones oportunistas producidas por hongos.

¿Qué es un portador?
Es una persona infectada por el VIH y que no tiene síntomas. Transcurre por la etapa denominada "Latencia Clínica". Es importante desterrar el concepto de "portador sano", en vista de que, casi siempre, se va deteriorando su Sistema Inmunológico y la mayoría debe recibir tratamiento para impedir la progresión al Sida.. El término "portador sano" puede también inducir a algunos pacientes a no desear controlarse por los médicos. Al no tener síntomas, ellos no conocen su situación y las otras personas tampoco pueden notarla. Esta característica permite que puedan transmitir su enfermedad a través del semen, flujo vaginal, sangre o de la mujer embarazada al niño.

¿Tiene alguna ventaja saber si una persona es VIH+?
Indudablemente. Puede posteriormente conocer la etapa de su enfermedad para poder tratarse, evitar acciones que puedan afectar su salud, evitar contagiar a las personas que aprecia, vacunarse contra enfermedades prevenibles y esperar los progresos de la ciencia que son permanentes y cambiantes. En pocos años fue descripto el cuadro clínico, se aisló el virus, se estudiaron minuciosamente sus vías de transmisión, se pudo controlar la enfermedad con tratamientos específicos altamente eficaces, anular prácticamente la infección de un recién nacido y se está trabajando en vacunas. Un mesurado optimismo envuelve a la comunidad científica actual.

¿En qué etapa, se puede transmitir la infección?
En todas las etapas, la persona infectada puede transmitir la infección. Las personas que están bajo tratamiento antirretroviral, también pueden transmitir la enfermedad.

¿Puede una persona infectada, tener hijos?
Si el varón es positivo y la mujer seronegativa, existe la posibilidad de tener hijos con una técnica de lavado de semen, en vista de que el virus no está integrado a los espermatozoides.
Las experiencias mas difundidas son las de Milán (Italia) y Barcelona (España). Hoy en día en medios privados de la ciudad de Bs. As. está disponible. Con esta técnica las mujeres pueden quedar embarazadas sin infectarse con el VIH de su pareja.

Si la mujer es seropositiva y el varón es seronegativo, no es necesario que el varón se exponga al riesgo de infección por VIH resultante de una relación sexual habitual con penetración y sin preservativos. Para evitarlo, se puede recurrir a técnicas de inseminación ya sea por servicios médicos o de tipo casero. Esta última posibilidad es muy sencilla y consiste en retirar, con una jeringa común sin aguja, el semen eyaculado en un preservativo, para depositarlo luego en en el fondo vaginal. Esta simple técnica permite que una mujer con VIH conciba sin riesgo de infectar a su compañero, y ha sido usada con éxito por muchas parejas, pero reviste ciertas dificultades por tener que realizar algunas maniobras de manipulación del semen y de los propios genitales que pueden resultar incómodas a algunas personas.

¿Sida es igual a Muerte?
No. Sin lugar a dudas. Este concepto está muy difundido en la población general, por los primeros casos ocurridos. En este momento la situación ha cambiado radicalmente, la mayoría de los pacientes lleva una vida normal, con algunas restricciones. Los pacientes que se internan actualmente son aquellos que no conocían su situación de infectados y debutan con una enfermedad oportunista o bien aquellos que conociendo su situación no desearon, por diferentes motivos, iniciar un tratamiento.